One has to accept pain as a condition of existence. One has to court doubt and darkness as the cost of knowing. One needs a will stubborn in conflict, but apt always to the total acceptance of every consequence of living and dying.
I imagine one of the reasons people cling to their hates so stubbornly is because they sense, once hate is gone, they will be forced to deal with pain.
¿Por qué habría de ser nuestra maldad el bagaje de un pasado simiesco y nuestra bondad únicamente humana? ¿Por qué no habríamos de ver continuidad con otros animales también en nuestros rasgos “nobles”?
As man advances in civilization, and small tribes are united into larger communities, the simplest reason would tell each individual that he ought to extend his social instincts and sympathies to all members of the same nation, though personally unknown to him. This point being once reached, there is only an artificial barrier to prevent his sympathies extending to the men of all nations and races.
That kind of skeptical, questioning, "don't accept what authority tells you" attitude of science — is also nearly identical to the attitude of mind necessary for a functioning democracy. Science and democracy have very consonant values and approaches, and I don't think you can have one without the other.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.Será como abandonar un vicio,como contemplar en el espejoel resurgir de un rostro muerto,como escuchar unos labios cerrados.Mudos, descenderemos en el remolino.
Tengo hígado, estómago, dos ovarios,una matriz, corazón y cerebro, más accesorios.Todo funciona en orden, por lo tanto,río, grito, insulto, lloro y hago el amor.Y después lo cuento.
No cabe duda, la soledad es peligrosa para una inteligencia que trabaja. Necesitamos a nuestro alrededor hombres que piensen y hablen. Cuando estamos solos mucho tiempo, poblamos de fantasmas el vacío.
Pero siempre entendemos demasiado tarde a los seres que más cerca están de nosotros, y cuando empezamos a aprender este difícil oficio de vivir ya tenemos que morirnos, y sobre todo ya han muerto aquellos en quienes más habría importado aplicar nuestra sabiduría.
Ni siquiera el propio dolor es tan pesado como el dolor sentido con alguien, por alguien, para alguien, multiplicado por la imaginación, prolongado en mil ecos.
Si esa enorme conmoción ha de renovar el ideario de la humanidad, no puede hacerlo con los que veníamos ya pensando en el viejo ideario, y el hacerse uno nuevo no es cuestión de juventud. Los jóvenes suelen ser los menos originales. La supuesta originalidad de un joven suele ser la facilidad con que reproduce las formas más viejas, tomándolas -y de buena fe- por novedad. (...) Aunque original deriva de origen, se acaba, y no se empieza por serlo.