Quisiera que el mundo ya no fuera mi enemigo, allí delante, duro e impenetrable; y quisiera poder mirar las cosas tal como son, es decir, como mira el ciervo a la leona que se alista a devorarlo.

 

Todo se desvanece, es cierto, y al final solo queda el desierto; pero todavía tenemos derecho a soñar.

Mi sueño es dejar de ser miembro de una especie adolescente.

 

De Agonizar en un escaparate (p. 205)

José Pablo Hernández, Agustín Gutiérrez C liked this post

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